A lo largo de su carrera profesional, todas las personas pueden encontrarse en la circunstancia de atravesar etapas complicadas durante las que su rendimiento, la seguridad y salud en el trabajo, o la correcta adaptación al medio laboral pueden verse perjudicados por múltiples factores.

Todas aquellas circunstancias que tienen consecuencias físicas y psíquicas en la persona de forma que alteren su normal y correcto funcionamiento, equilibrio, bienestar y salud, son generadoras del trastorno que se conoce como estrés.

Los factores de estrés operan de forma transversal, lo que viene a decir que cualquier circunstancia generadora de estrés en cualquier esfera de la vida de una persona tendrá también efecto en todas las diferentes áreas de su vida. Si, por ejemplo, se está viviendo una circunstancia familiar generadora de inestabilidad como suele ser un proceso de separación o la enfermedad de alguien muy cercano, este hecho repercutirá necesariamente en el resto de esferas, incluyendo la laboral, porque el estrés tiene siempre un efecto general y global sobre la persona.

¿Qué es el estrés laboral?

Pero el propio entorno de trabajo y las exigencias laborales pueden ser también un foco importante de estrés y acabar teniendo serias consecuencias sobre la salud de quien lo padece, siendo las más frecuentes los accidentes cardiovasculares, cuadros de insomnio, dolores musculares, hipertensión, depresión o ansiedad, entre otros.

Una excesiva carga de trabajo, de responsabilidades, la mala planificación de horarios y de los turnos de descanso son circunstancias muy habituales en las empresas que no cuentan con un buen servicio de prevención de riesgos laborales. De tenerlo, estarían en disposición de detectar y revertir a tiempo este tipo de organización deficiente. Por el contrario, un buen programa de gestión prevendrá la aparición de estrés, reduciendo los riesgos sobre la salud y, al mismo tiempo, obteniendo otros beneficios, como la mejora de la productividad y motivación de la plantilla.