Un excelente nivel de seguridad en el trabajo se constituye en una eficaz herramienta para el desarrollo de las pymes. No solamente les ayuda a la prevención de accidentes, sino que es una parte muy importante para impulsar cualquier clase de estrategias en la seguridad y salud en el trabajo. Hasta el punto de que su repercusión sea mucho mayor que en las empresas de mayor trabajo. Porque puede crearse una serie de problemas para su propia implantación, como por ejemplo, la mayor dificultad para sustituir a los trabajadores con rapidez y eficacia.

Desde este escenario general, cobra especial relevancia el servicio de prevención de riesgos laborales. Porque en efecto, un buen nivel de seguridad y salud en el trabajo es una garantía para las pequeñas y medianas empresas en cuanto les ayuda a conseguir sus objetivos. No obstante, es todavía una de las asignaturas pendientes del sector al no haberse aplicado en todo el ámbito territorial. Hasta el punto de que la partida de los presupuestos autonómicos destinados a la prevención de este tipo de accidentes es todavía muy escasa en algunas comunidades autónomas.

La ausencia de servicios de prevención propios

Basta recordar que mientras las empresas de mayor tamaño cuentan con un servicio de prevención propio, no es así en las pymes. Donde el 88,75 % de ellas tienen que contratar servicios de prevención ajenos a través de una entidad especializada, según pone de manifiesto el II Observatorio de siniestralidad desarrollado por la Mutua Asepeyo. Amparadas por la flexibilidad de la actual normativa que ampara varias formas de organización preventiva en las empresas. Aunque en algunos casos se enfrentan a problemas económicos que dificultan cualquier clase de estrategia para impulsar la seguridad al trabajo. En cualquier caso, tienen a su disposición un servicio (SPA) que se encargará de llevar las acciones necesarias para alcanzar estas metas.