Conviene no bajar la guardia con la siniestralidad laboral de España porque los datos son preocupantes. El crecimiento de un 6,9 % en el total de accidentes con baja en el puesto de trabajo el año pasado supone el mayor crecimiento de la serie histórica: una llamada de atención sobre la seguridad y salud en trabajo.

El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social registró en 2016 un total de 480 051 siniestros que supusieron algún tipo de baja laboral. A ellos hay que sumar 75 671 accidentes registrados mientras el trabajador acudía a su centro de trabajo.

Todo ello suma un total de 555 722 accidentes laborales con baja. ¿Y la media? Pues también crece, y asciende ya a 3302 siniestros por cada 100 000 trabajadores, cifras muy buenas si las comparamos con las de hace una década, pero superiores a las de los ejercicios precedentes.

Los sectores más afectados por la siniestralidad son, como cabía prever, construcción, industria y agricultura. En el caso de los dos primeros sectores, la siniestralidad media crece un 2,9 % y un 2,8 % respectivamente, cifras muy preocupantes.

Por territorios, las comunidades autónomas en las que más crece la siniestralidad son Baleares y Castilla-La Mancha, mientras que Andalucía, Asturias, Canarias, Extremadura, Galicia, La Rioja, Murcia, Navarra y País Vasco están por encima de la media nacional. Las comunidades con mejores números son Cantabria, Comunidad Valenciana y Madrid.

Las razones que pueden motivar esto son diversas, y es la coincidencia de varios factores la que al final está detrás de las estadísticas. En la actualidad se suma el incremento de la actividad en todos los sectores con la precariedad derivada de la crisis económica, que ha relajado el cumplimiento de las medidas fijadas por la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales.

En conclusión, estamos ante momentos de especial necesidad de mantener un buen servicio de prevención de riesgos laborales.